- ¿Me echas de menos?
+ No lo suficiente.
Yo nunca he hecho el amor. Nunca he desnudado mi cuerpo y a la vez he sentido que con él desnudaba mi alma. He follado, sí, pero follar es como ver un amanecer con los ojos cerrados. No tiene ningún sentido. Yo nunca he hecho el amor, aunque si te soy sincera jamás deseé que el amanecer no llegase. He dormido sola todo este tiempo, acostándome tarde, levantándome pronto, anhelando sin éxito poder robarle unos cuantos minutos al reloj de la oficina para concedérselos a la añorada siesta a media tarde, cuando sientes cómo tu cuerpo te pide a gritos un descanso que tu vida llena de ocupaciones no puede darle. Tengo miedo a los espejos. Si me miro, me veo a trozos. Me veo como un inmenso charco gris después de una gran tormenta, sobre el que un niño salta con sus botas de agua y salpica escupiendo las gotas en todas las direcciones posibles, sin rumbo fijo. Quisiera echarle la culpa al mundo, pero qué coño, la culpa es mía, que si me hablan de amar me convierto en ese charco en medio de un patio de colegio. Yo nunca he hecho el amor. Nadie me ha tocado como si a través de mí tocase el infinito. Nadie me ha amado como si amándome todas las preguntas del planeta se respondieran solas, porque ni si quiera necesitan respuesta. Lo reconozco ahora, cuando mi reflejo en el cristal de la ventana me mira, mientras yo miro cómo las gotas de lluvia le maltratan sin clemencia. He cometido errores. Muchos, muchísimos, repetidos y frustrantes. A veces me observo por dentro y me duelo, me veo resquebrajar, se me llena el corazón de grietas y el alma se me encoge dentro, se hace pequeña en medio de una oscuridad angosta y lúgubre de la que teme salir de nuevo. Yo nunca he hecho el amor. No se han quedado a mi lado acariciándome la espalda con ternura, como si mi lado fuese el lugar más maravilloso del mundo. Busco reconstruirme, busco cualquier sentido de madrugada, tratando de acostarme y borrar mis huellas después. Pero es inútil, no hay sentido. Yo nunca he hecho el amor, si no es contigo.


