martes, 28 de mayo de 2013

Baloncesto.

Lo cierto es que nunca me ha gustado nada esa palabra, o más bien ese sentimiento, pero no se puede esquivar a la nostalgia cuando algo de tal trascendencia se desprende de tu vida sin que estés preparada para ello, cuando has sentido cómo te lo iban arrebatando poco a poco como si te arrancaran la piel a tiras. Lentamente. Con dolor. Sin anestesia. Tras estos 443 días, en los que he ido recomponiendo mis trocitos con sumo cuidado y no demasiada paciencia, creo que puedo reconocerme a mí misma, y por tanto a todos los demás, que he asumido la pérdida. Y lo admito, no lo llevo nada bien, tengo mis días malos, y mis días peores, pero he encontrado la forma de canalizarlo, aprovecharlo de otra manera, y evitar así el enterrarlo para siempre y desterrarlo injustamente de mi vida. Y en gran parte, se lo debo a Ellas. Porque en esta vida todo se supera, y llegados a este punto en el que la cuenta atrás se termina sin dar comienzo a una nueva, hacia delante, en la que, como diría Sabina, al punto final de los finales no le quedan ya dos puntos suspensivos, tan solo puedo decir una cosa:


GRACIAS.



domingo, 26 de mayo de 2013

Fin del espectáculo.

Dejaremos que pase el tiempo, que corra el aire y el viento suene hasta que arrastre palabras mudas de esas que sólo tu y yo escuchamos. Será entonces, y sólo entonces, cuando apartando todo a un lado, hablaremos. Hablaremos para empezar del tiempo y del espacio, la velocidad, las leyes físicas,  y todas esas ecuaciones que últimamente nos fallan tanto. Hablaremos de cómo la miel de mis ojos, poco a poco, se va apagando. De la distancia, del olvido, de que me mires y no me veas, de lo jodidamente difícil que es escribir para ti, y que no me leas. Que hagas como si no existiera, que pises todos mis textos con tu maldita indiferencia. Hay tantas líneas que saben a ti. Tantas y tantas líneas que todavía huelen a ti. Tanta tinta de la más oscura,  la más roja, la más profunda...la que más duele malgastar cuando uno se desnuda el alma y la usa. No sabes cuántas veces pensé en ti mientras escribía. No sabes cuánto me diste...y cuánto me quitaste. No tienes ni la más remota idea de lo especial que me resulta el hecho de que tú me leas...pero no lo haces. No como los demás. No de la misma manera. Me siento como una niña con sus bailarinas nuevas, su tu-tu rosa y su pelo tensado, sola en el escenario frente a un patio de butacas con un único espectador. Imagina por un instante lo triste que sería que estando en primera fila, no le hiciera caso. Le dará igual que la sala comience a llenarse, no escuchará los aplausos ni los gritos de alegría de los miles de personas que colman hasta el segundo palco. Para ella, su espectador se ha roto. Y sin él, no hay melodía, no hay sonido, no hay ritmo, no hay sonrisa...sin él, por mucho que lo intenté, el espectáculo, está acabado.

sábado, 25 de mayo de 2013

Logroño, Ciudad Europea del Deporte. Una de las bromas más abyectas del año.

Puestos a ser sinceros desde el principio, he de reconocer antes de nada que la primera vez que he escuchado la noticia no he podido evitar que me entrara la risa. Y no me refiero a una risa agradable o ilusionada como deportista que soy, sino a una carcajada con sorna, irónica, natural e involuntaria. No obstante, y puesto que como decía mi abuela, "prevenir es mejor que curar", me he informado de en qué consiste exactamente dicho reconocimiento. Rezan así, en varias noticias: "Otorgado cada año por la Asociación Capital Europea del Deporte, está orientado a promover los valores del deporte a nivel municipal y supone un reconocimiento a la política deportiva de la ciudad." Y es entonces cuando me pregunto yo: ¿No ha sido este año cuando los gimnasios públicos han sufrido una subida de precio mensual de un 40%? ¿No ha sido este año cuando se han reducido los grupos de actividades deportivas, y se han subido las cuotas de todas ellas? ¿A caso no se ha prescindido de varios profesionales dedicados a estas actividades, y se les ha reducido el sueldo a otros tantos? Se han eliminado subvenciones deportivas dedicadas a desplazamientos, a reformas de infraestructuras, a presupuesto para material. Los juegos escolares deportivos cada vez ofrecen menos, y cuestan más. Hay deportistas que tienen que dejar de practicar su deporte a nivel federado al cumplir los 18 años, o incluso antes, por meros problemas económicos. No existe ningún tipo de beca para aquellos jóvenes que quieren formarse y obtener el título de entrenador de algún deporte. No ofertamos los estudios de INEF en nuestra Universidad. No contamos con instalaciones deportivas en condiciones (No nos engañemos, un Palacio de Deportes y un Campo de Fútbol quedan muy bonitos si los ves desde la ventana, doy Fe, pero son hormigas en comparación con los leones que se encuentran en otros lugares). No disponemos de carril bici, y con carril bici no me refiero a unos cuantos metros de asfalto rojo pintados de manera irregular, diseñados por alguien que estoy segura de que no ha utilizado una bicicleta para desplazarse por una ciudad en su vida, porque de ser así, jamás los hubiera distribuido tan escandalosamente mal. No pretendo faltar al respeto a nadie, pero parecen sacados del juego de "buscando a Wally". Como persona que utiliza la bicicleta habitualmente, puedo decir que es complicado hacerlo peor. Seguramente si continúo pensando se me ocurrirán unas cuantas razones más por las que creo que no merecemos ni tan si quiera atrevernos a presentar tal candidatura, pero una vez más, si de todas formas lo vamos a hacer mal, por lo menos seamos sinceros, y llamemos a las cosas por su nombre.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Vísteme de Inspiración, que sin Ella, estoy desnuda.

Dibujo una estela de humo en el aire que pronto se mueve, que pronto se expande. Estalla en lo alto del cielo pintando de luces y sombras el mar de la luna, que corre, que vuela y sonríe, con esos hoyuelos que muestran la más pícara y risueña de las sonrisas. Peina su pelo cobrizo con gracia y el viento lo vuelve y revuelve a su antojo bajo el brillo del sol que lo aclara. Y al remangarse de brazos su tez morena se funde con esa camisa de cuadros, de rallas,  lisa, de mil colores, negra y blanca, hasta llegar a sus manos. La mano izquierda. La que crea, la que a pesar de haber sido por tantos siglos despreciada, vale la pena. Me busco en sus ojos, me encuentro, y me baño en la miel de su mar, dulce, agradable, tranquila...en paz. De pronto el tiempo se para, el péndulo no sube, ni tampoco baja, la arena rebosa todo cuanto encuentra a su paso y no hay segundos suficientes para recoger de nuevo sus granos. Porque ya no importan, porque ya no hacen falta. Y en medio de todo y de nada, una dulce melodía envuelve la noche y el día, haciendo al silencio gritar de alegría. Te frotas los ojos incrédula, pestañeas fuerte, te muerdes el labio de nervios, a ver si duele, y tras comprobar que es cierto, sólo te queda decir una cosa:

Gracias, Musa. Gracias, por haber vuelto.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Silencio.


El silencio es la consecuencia inevitable de todas las alternativas que existen a saber qué decir, cuando decirlo y de qué manera se debe de decir. Y si las luces están apagadas, y si todas las puertas y ventanas están o no cerradas, y si las agujas se detienen siempre en el mismo punto y el péndulo parece subir más de la cuenta cada vez que tú pasas frente al reloj...pero nunca se para, siempre vuelve a bajar, y a subir, y a bajar, y a subir...siempre el mismo espacio. Tiempo, espacio, velocidad, todo sucede al mismo ritmo, todo es tan frustrantemente anodino y constante que hay veces que hasta me mareo solo de pensar que nunca cambiará, que seguirá así hasta que en algún momento reviente de golpe haciendo saltar todas las piezas, en todas las direcciones posibles...pero entonces ya será tarde, porque el mecanismo quedará inservible. El caso es que a veces creo que hablo demasiado poco hacia afuera y demasiado mucho hacia dentro, pero no puedo evitarlo, siempre me falla una de las tres. El qué, el cuándo, o la seguridad de que lo que voy a decir sea algo con sentido que no incomode ni dañe a nadie. Por eso tiendo a tirar de silencio y listo, no me complico. Y es que ante la cantidad de necedades y sandeces que se escuchan por ahí, ¿Qué necesidad hay de engordar la lista? Total, las mías no van a ser mi mejores ni peores que las de los demás, y prefiero no cargar con la responsabilidad de haberlas dejado salir de mi boca, así, gratuitamente, sin un motivo de peso. Claro está que a veces se me escapan, pero procuro que no hagan mucho ruido, no vaya ser que al final el reloj estalle de verdad, la explosión sea demasiado fuerte, y me acabe salpicando la porquería más de la cuenta. Tampoco es que vaya armando jaleo por ahí, simplemente me aparto cuando no me convence el guión de la película, y dejo que otros actúen.

Al fin y al cabo, lo que digan de mí, no es asunto mío.


domingo, 28 de abril de 2013

Tinta de Domingo.

No me gustan los espacios cerrados. Ni los tiempos, ni las velocidades, ni nada que tenga que ver con el límite o el sentido. La imaginación y el libre albedrío, ese es mi cerco, ahí es donde me muevo y me siento a gusto, tranquila, segura de mi misma y de lo que me rodea. Soy más de espacios abiertos, de ideas infinitas, de esas que empiezan y nunca se terminan porque en realidad nunca empezaron, simplemente existen, están ahí, y con eso basta. Me asusta dar pasos en falso y me aterra pensar que en alguno de ellos no habrá superficie firme debajo de mis zapatos, que caeré en el vacío más inmenso y me perderé en el abismo de las dudas. A veces hasta retrocedo por miedo a avanzar mal, y luego me arrepiento y me digo a mí misma que me he comportado como una cobarde...aunque ya sea tarde. Me atrae la inteligencia. Me atrae una cara y un cuerpo cuando detrás hay una mente que merece la pena conocer. Hombre o mujer, eso da igual, es lo de menos. Me encanta la creatividad que generan ciertas personas de manera natural, esas que desprenden un brillo especial, diferente, dejando una estela de luz allá por donde van. Esas que tienen capas y capas que vas descubriendo poco a poco sin estar segura de querer llegar al fondo del asunto. Pero nunca llegas, siempre te sorprenden con ideas nuevas, atractivas, imperfectamente perfectas. Confío en los guapos con miga, esos que detrás de un caradura con sonrisa de revista esconden un alma...jodidamente retorcida, a veces, pero alma al fin y al cabo, que es lo que vale. La sencillez de lo complejo en sí mismo, lo íntegro, lo ingenioso, lo auténtico, eso es lo que merece la pena, ahí es donde se encuentra inspiración para crear, para escribir generalmente, en mi caso. Las palabras vienen a mí cabeza como si supiera perfectamente qué es lo que tengo que hacer con ellas, pero aquí entre nosotros no hace falta engañarse. Lo reconozco, no tengo ni idea. Las ordeno como puedo, como ellas quieren y me dejan. Las palabras son así de imprevisibles, llegan sin avisar, y más vale que dejes lo que estés haciendo en ese momento si realmente te interesan, porque no suelen volver por segunda vez, o al menos no cuando tu quieres que lo hagan. Pero hay una cosa que tengo clara: El mérito no es mío. Es de ellas.

lunes, 22 de abril de 2013

Vísteme de inspiración, que sin ella, estoy desnuda.

No se bien cómo empezar, pero las cosas están bastante claras, al menos por mi parte. Que me canso, que no te entiendo, que ya no aguanto más. Que estoy harta. De tenerte siempre delante y que ni te enteres de que se te cae la piel a trozos porque soy yo quien te la arranca a jirones desde dentro, con las uñas de mi mirada, afilada como cuchillas de afeitar. De que el tiempo se detenga cada vez que caminas junto a mí, que no conmigo, y revientes con tu voz muda todos los relojes de arena poniéndolo todo perdido, para que luego sea yo la que tiene que recoger los granos, uno por uno, y volver a amontonarlos en algún sitio. Un sitio que no es el suyo, pero a ti eso te da igual, no valoras los recuerdos, ni lo que está por llegar, no valoras absolutamente nada. Tú sólo mal vives, te resignas a ello, te limitas a eso, a estar, sin mas. Harta de que te guardes tu sonrisa, con tus hoyuelos y tu diente ligeramente montado, hasta hacerme casi olvidarla, de que quieras dejar salir tus lágrimas hasta formar un mar entero, y no lo hagas. Harta de que seas tan voluble, tan frágil, tan jodidamente complicada, de que te rompas en mil pedazos y sea yo quien se corta con los cristales. Y sí, en esto siempre has llevado razón: Me me pasa por caminar descalza. Y es que hace tiempo que te dejé mis zapatos para que te pongas en ellos, me mires, y me veas. Pero ni aún así lo haces, ni si quiera los usas, prefieres volar sobre una realidad que no quieres molestarte en recuperar, verla de lejos, y así no te afecta. O eso quieres creer, porque en el fondo ambas sabemos que mientes. Te engañas a ti misma, con esa máscara aterida y opaca que no deja pasar ni el más mínimo resquicio de luz, ni de esperanza, ni de nada. ¿Pero sabes lo que te digo? Que me da igual. Me das igual tú, y tus estúpidas tonterías de no mezclarte con nadie ni con nada. Que me he cansado, que ahí te quedas, y cuando quieras algo, me buscas...pero no tardes mucho, Musa, no tardes mucho, porque a lo mejor, ya no me encuentras.

miércoles, 17 de abril de 2013

Sobre lo que deberíais de ser, pero no sois.


Mientras las desigualdades sociales alcanzan límites nunca imaginados. Mientras el desempleo supera cifras nunca conocidas, ni siquiera conjeturadas. Mientras las clases trabajadoras pierden uno tras otro derechos que ha costado décadas conseguir tras esfuerzos inenarrables. En este momento, en el que el país ha sido intervenido de facto, viendo mermada su supuesta soberanía y destrozada su democracia, y su ya demediado Estado de bienestar es arrojado al basurero de los trastes inútiles e ineficaces de la Historia, en este mismo momento, una desalmada y antihumanista cosmovisión neoliberal vestida con sus mejores galas, se pone sus botas de mando, corrupción y desvergüenza, y tijera en mano se dispone a "des-reformar", una vez más. LOMCE, la llaman. Una ley con nombre de lo que debería de ser, pero no es. Una ley que desprecia y olvida al profesorado, que se basa en postulados ideológicos en lugar de en necesidades educativas. ¿Una Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, dicen? Seamos realistas, bajen aquí, pasen, y vean: Hay niños que pasan hambre en los centros escolares, adolescentes desatendidos, familias que no pueden pagar los libros, ni el comedor, ni las excursiones. Es indignante, arcaico y deplorable ponerle a un padre en la cruel tesitura de elegir cuál de sus hijos podrá permitirse el día de mañana ir a la universidad. Quieren subirnos en un DeLorean, como hizo Noe con su arca, y devolvernos a la España de los años 50, recuperando itinerarios segregadores y clasistas. Los dueños de las grandes fortunas de este país de impiedad y desvergüenza, están descorchando sus botellas de champagne día tras día, mientras ríen satisfechos por su poder inconmensurable. No nos engañemos, están pintando la Educación con ceras blandas que en cuanto llueva se pudrirán. Que aquí no hay pinturas, no hay colores, que no es cuestión ni de rojos, ni de grises, sino de decencia o indecencia, depravación o transparencia, dejemos ya para los cuentos los espejismos y mutaciones, y si de todas formas lo vais a hacer mal, por lo menos, por principios, por integridad, por lo que sea, llamemos a las cosas por su nombre.

jueves, 11 de abril de 2013

El Tiempo. Como siempre, el Tiempo.


Antes de empezar por el principio, por donde todo el mundo empieza, tengo que aclarar que entiendo que el de musa es un trabajo que entusiasma, pero cansa. Esa disponibilidad absoluta, en cualquier momento, a cualquier hora, que te saca de la cama a rastras o te deja sin el postre en la comida, ese contrato sin caducidad aparente, sin remuneración definida, sin reglas fijas. Inmersa en esa inestabilidad de hoy te quiero, mañana te olvido, y la semana que viene, te echo de menos, no le queda otra que sobrevivir como puede, como le dejan, que no es mucho...aunque ya es algo. Pero entender no significa estar de acuerdo, y aún sabiendo que lleva razón, que no es su culpa sino mía, aún así, me quejo. Y es que no hay manera de escribir cuando no está, cuando las palabras se amontonan, cuando la falta de tiempo te llena de rabia, todo fluye, y nada queda. Ni su pelo peinado al viento, ordenado, revuelto, ni su tez morena, ni esas manos llenas de venas, ni la dulce y seductora forma que adoptan sus ojos cuando sonríe, con esa sonrisa llena de dientes y de hoyuelos y de yo qué se que más, si ni si quiera se por qué sonríe ni tengo tiempo de saberlo. Y es que hay maneras, y es que hay andares que hacen estallar todos los relojes de arena que les pone el camino, imparables, sin destino. Y esos ojos, o más bien esas miradas que tanto dicen y tanto callan, esa voz, esos sonidos, esa sencillez tan compleja que te envuelve y te envenena, amargo dulce, dulce condena. Y llegados a este punto, sin principios, ni finales, ni nada que se le parezca, aún siendo consciente de que de Ella abuso, de que merece mucho más de mí que estas líneas sin sentido, acabo por hoy, una vez más, por falta de lo mismo: El Tiempo. Como siempre, El Tiempo.

Huecos vacíos.

Escúchame un momento, detente un segundo. Mírate a los pies. ¡Cómo no te vas a tropezar!...Y justamente ahí, es cuando te das cuenta. Caminas por la vida a un ritmo al que ni si quiera se te ve, y no tienes tiempo ni de pararte a pensar en ello, ni en nada, en realidad. Apenas piensas, sólo actúas. Pero de pronto un día llega alguien que te hace detenerte en seco. Alguien que te obliga a agacharte y abrocharte los cordones de los zapatos, los cuales llevan tiempo sueltos, ni si quiera sabes cuánto...ni si quiera recordabas haberte puesto esos zapatos. Y es justo en ese momento del que te hablo, el momento en el que te das cuenta. Es un error pensar que lo superaste demasiado pronto. No porque no sea posible, sino porque si necesitas añadir ese "demasiado", es porque realmente no lo has superado. Supongo que es cuestión de fases, y que tras una primera etapa en la que te dejas llevar, y te paseas por la vida rodando dentro de tu burbuja gigante a un ritmo vertiginoso, ésta comienza a descascarillarse. No explota de golpe, no es algo de lo que te des cuenta de la noche a la mañana, va poco a poco, deshaciéndose con cada piedra y cada bache que encuentra por el camino. Es entonces cuando eres consciente de los pequeños detalles, del día a día, de lo que siempre ha estado ahí, pero ya no está. Los filetes que han sobrado en la comida continuarán ahí a la hora de la cena, exactamente los mismos, tal cual los dejaste. Al llegar a casa  hay luces encendidas, pero no es ella la que está cenando o viendo la televisión. La puerta de su habitación siempre está abierta, y su baño siempre está libre, vacío, como el hueco que deja. Los ruidos que escuchas por las noches son ruidos, sin etiqueta, sin nombre, sin ningún tipo de justificación...sin esencia. Comienzas a sentir la ausencia, ese vacío interior que te obliga a coger aire con fuerza, colmar los pulmones hasta arriba...y que aún así, no se llena. Y seguramente sea pronto todavía, para asumir que tienes que convivir con ellos, que por mucho que lo intentes, ni con aire, ni con nada...esos huecos, no se llenan.

domingo, 17 de marzo de 2013

Restos.

          Él se arrastró lentamente por aquella habitación muda, en la que el tapiz desquebrajado de las paredes ocultaba los inútiles y desesperados gritos de auxilio de Ella, desde hacía varios años.  Dejo que sus dedos se desplomaran sobre aquellas teclas cubiertas de polvo acumulado, e improvisó una triste melodía enredando en las tripas del viejo piano. Así, a corazón abierto, sin anestesia. Ella cerró los ojos para no permitir que derramaran una sola lágrima. No allí. Ni una más. Cerró los ojos con fuerza, y se dejó llevar.

<< Me da vértigo asomarme a ti. Me dan escalofríos sólo de pensar que los jirones de camisa me harán tener que usar tu piel como castigo. Me da miedo recorrerte de extremo a extremo y sentir que el trayecto se me ha hecho corto, que quiero más, que no voy a ningún sitio en el que antes no me hayas sellado los labios. Me da pánico que no llueva y el sol salga otra vez por donde se fue aquel día, aquella noche, cuando la nieve dejó indefenso el tejado de las casas, se desvaneció la escarcha de los coches, y ya no había hielo en las aceras con el que resbalar  Glissé. Gris. Dejó paso a los grises. Grises de dudas, grises de indecisión, grises de no se qué coño quiero hacer con mi vida. Pero sé lo que no quiero, siempre lo he sabido, desde aquel día. Y justamente ahí, es donde apareces tú.>>

viernes, 15 de marzo de 2013

Va de Educación.


Dicen que para captar la atención del lector un artículo debe encabezarse con un buen titular. Y estoy de acuerdo. "3.800 PROFESORES en Madrid no aprueban un examen para niños de 12 años y DAN CLASE!!" Ésto es lo que he leído en una página de noticias de actualidad en Internet  Bastante intrigada, he dedicado unos minutos a la noticia entera, la cual, a parte de no informar claramente sobre las interesantes medidas que el gobierno tomaría a la vista del problema planteado con estos maestros (cuidado, no profesores), contenía una serie de afirmaciones de carácter bastante ilícito y generalizado contra los docentes y contra el actual sistema que les permite ganarse la vida como tal. Tras releer de nuevo el contenido, tengo que decir que, sinceramente, me parece una estupidez. Se trata de datos sacados totalmente fuera de contexto. Yo, profesora, soy la primera que comete faltas de ortografía de vez en cuando, tengo algunas carencias geográficas e históricas que podrían considerarse básicas, y seguramente me surgirían dudas de Biología que un adolescente que lleve la lección al día me resolvería sin problema. Sin embargo, nadie va a suspenderme un examen de Matemáticas, Ciencias, Idiomas o Informática de nivel de secundaria, porque de lo mío sé, y por tanto es lo mío lo que enseño (y lo que continúo aprendiendo). Imagino que en el caso de estos maestros, habrá sucedido lo mismo a otro nivel. No digo que no haya casos de docentes que se han acomodado, pero como en cualquier profesión, párense por un momento a pensar lo que sucedería si en nuestro lugar de trabajo sometiéramos a un examen relacionado con nuestra labor a todos los trabajadores. Desgraciadamente, existen personas competentes y responsables, y personas que simplemente, no lo son. Políticos, Docentes, Empresarios, Médicos, la esencia no está en el cargo sino en la persona que lo desempeña, aunque siempre tendamos a generalizar con las críticas y a meter a todos en el mismo capazo, para que haga más ruido. Como profesora y como persona, solamente puedo decir que la noticia me resulta poco objetiva, ofensiva, y bastante injusta.

domingo, 10 de marzo de 2013

Stay.

Dicha y escuchada de una misma la retahíla de palabras mágicas en un momento de flaqueza: Poco a poco, es ley de vida, era mayor, fue la mejor forma, no sufrió, vivió sana muchos años, el tiempo lo cura todo, y alguna más que me dejo de significado similar, aún hay algo que pregunta: Y todo esto, ¿para qué? Y algo que responde: Para seguir adelante con tu vida, para dejar atrás el pasado y no echar el ancla en el hediondo y tormentoso mar de los recuerdos. Y ese algo que responde no convence, porque más allá de la apariencia, de las sonrisas puntuales y los momentos de distracción involuntaria, está la esencia, los sentimientos encontrados, el "nunca se es lo suficientemente mayor para morir", el "mi dolor es el mismo, mi sufrimiento es el mismo", el "nada de eso va a cambiar cuánto la quise, cuánto la quería, y cuánto la quiero, esté donde esté, a pesar de todo". Porque al salir a la calle te cuelgas la careta estable y con carácter cuando el alma te pide a gritos que no lo hagas, que le des un margen. Porque después de buscar la verdad donde se encuentra, en lo más hondo, de echar el ancla y sumergirse bajo el agua, una resurge, si resurge, desalentada, sabiendo que no son las apariencias, sino las esencias, las que engañan, y hacen daño.


jueves, 7 de marzo de 2013

Tres segundos.

Sólo tres segundos.

Uno, dos, y tres.

Fruto de una felicidad aderezada por el impulso de la adrenalina y el optimismo. El momento en el que al despertar, piensas que todo ha sido un mal sueño.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Hasta mañana, abuelita.

Escribo estas líneas con tinta recién salida del alma, sin saber si llegarán a la tuya, donde quiera que esté, algún día. Me faltan palabras y me sobran versos, y es que como dijo Manrique, hay que ver cómo se pasa la vida, y cómo se viene la muerte, tan callando. La casa llora en silencio, está triste, algo le falta. Ya no hay riojanos que canten camino de tierras mañas, ya no hay muñecos convertidos en niñas abandonadas, si abres armarios no corre el aire, los grifos se cierran, las paredes no hablan, y el retrato del abuelo se ha quedado sin besos por las mañanas. Te llevas contigo todo ese mundo de fantasía, que nos volvía locos, que sólo tú entendías, pero que te hacía ser cómo eras y vivir la vida como tu querías, a tu manera. Viviste sana, viviste tiempo, y aunque como alguien especial me ha dicho, nunca se es lo suficientemente mayor para morir, acepto, aunque me cueste entender, que te hayas ido sin despedirte. Podría escribir mucho más, mucho. Pero esta vez, me lo quedo para mí. Una vez más, como anoche me decías, como muchas otras noches: Hasta mañana, abuelita. Que descanses tu también.